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Norbert Wiener acuñó la palabra cibernética, adaptándola de “kibernetike”, que significa “arte o técnica de pilotear una nave”. A su vez, este verbo fue llevado al latín como “gubernare”, y se formó el vocablo “gubernator” que significa timón de una nave, lo que por su uso metafórico se terminó relacionándolo con el arte de pilotear o comandar un estado, sociedad o territorio. Y de ahí vienen las palabras gobernar, gobierno y gobernados.

Hoy en día vivimos en una sociedad que se transforma exponencialmente producto del desarrollo de nuevas tecnologías como la robótica, la inteligencia artificial, etc.. Su incorporación en la sociedad facilita la labor de “Pilotear” sistemas complejos como por ejemplo, aviones, barcos o autos (Ver post ROBOCARS) al punto que la asistencia humana se limita a ciertas actividades específicas. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando hablamos de “Pilotear” un gobierno, donde la incorporación de nuevas tecnologías resulta un proceso tímido y lento.

¿Cómo las nuevas tecnologías podrían brindar soluciones para el ejercicio de la democracia y la gestión eficiente de los gobiernos?.  

Nuestro mayor acto democrático se expresa cuando elegimos a nuestros “Piloteadores”, por lo general cada 3 o 5 años, una élite reducida cuyas decisiones impactan en la vida de todos. Que pasaría sin embargo si pudiéramos ejercer nuestro derecho a elegir cada día! Y que la voz del pueblo pudiera estar presente de forma constante en los debates para la aprobación de las leyes. Que pasaría si la elección de los nuevos gobernantes se realizará mediante sistemas de Inteligencia Artificial que pudieran hacer una proyección de quien seria el mejor gobernante según la situación compleja del país, sus cualidades como persona y equipo y según la aspiración personal de cada ciudadano sobre las características del gobernante que desea para él y su familia. O si pudiéramos reducir y transparentar los procesos, automatizándolos de tal manera que no se requiere intervención humana, especialmente en aquellos donde hay mayor índice de casos de corrupción.

Diversas Start-Ups como Open-Gov  y Democracy Earth han asumido la valiosa tarea de proponer modelos alternativos que faciliten el ejercicio de la democracia brindando herramientas para Gobierno y población en general o incluso yendo más allá, generando un nuevo concepto de Gobierno basado en los principios que rigen el Ciberespacio: Internet como una jurisdicción y como una nueva entidad política. Plataformas que alimenten las decisiones del Congreso sobre la base de las decisiones de los ciudadanos. Uso de Blockchain para crear procesos incorruptibles y descentralizados, que garantizan la confianza pública.  

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